Francia tiene 32.000 km de vías ferroviarias. Ahora quiere que las que no usa generen electricidad con paneles solares

Francia tiene 32.000 km de vías ferroviarias. Ahora quiere que las que no usa generen electricidad con paneles solares

La instalación es sencilla y rápida; no requiere obra

La instalación es sencilla y rápida; no requiere obra

Se trata, de momento, de una prueba piloto

Se trata, de momento, de una prueba piloto

La SNCF (el operador estatal francés) tiene un problema que también es una oportunidad: gestiona unos 32.000 kilómetros de vías , una parte de las cuales lleva años fuera de servicio.

En lugar de mantener ese suelo improductivo, la operadora francesa ha puesto en marcha el Proyecto Solveig, una iniciativa para cubrir esas vías con paneles fotovoltaicos y convertirlas en infraestructura energética.

Usar vías sin uso como granjas solares

La ventaja principal es que no requiere obras . Los paneles solares se transportan incluso por ferrocarril en contenedores antes de instalarse en las vías sin uso. La instalación está pensada para ser temporal, con el fin de cubrir una necesidad puntual y local de suministro de energía renovable, como una obra de mantenimiento, explica la SNCF.

La instalación es sencilla: un brazo mecánico descarga los paneles directamente desde trenes y los fija sobre los carriles para evitar que el viento los desplace. Las baterías y los inversores se alojan en contenedores ISO modulares que se pueden transportar y reubicar sin obra. Sin cimientos, sin afectar la infraestructura ferroviaria subyacente y, en teoría, completamente reversible.

La solución, bautizada como Solveig, ha sido desarrollada por Arep, filial de SNCF Gares & Connexions. Se probará durante seis meses en el tecnocentro de Achères, al oeste de París. Si los resultados son positivos, el siguiente paso sería escalar el sistema a líneas desafectadas para alimentar el consumo interno de la red y los usos locales del entorno.

El contexto energético de la SNCF hace que el proyecto tenga sentido más allá del oportunismo ecológico. El 80% de los trenes de la compañía funcionan con electricidad , y la operadora tiene el compromiso de desplegar 1.000 MW de capacidad renovable propia para 2030. Tiene, además, más de 113.800 hectáreas de terreno operativo que podrían albergar instalaciones de este tipo.

La idea no es nueva en Europa . Suiza lleva tiempo explorando paneles solares integrados en vías, y el concepto de aprovechar infraestructuras lineales, como autopistas, vías de tren o canales, para generar energía gana tracción a medida que el suelo disponible para grandes parques fotovoltaicos se encarece o genera conflicto social. La ventaja aquí es que las vías ya existen, son propiedad de la operadora y, si están fuera de servicio, su coste de oportunidad es básicamente nulo.

El antecedente francés más conocido en este campo es la carretera solar de Normandía, inaugurada en 2016 y retirada en 2019 tras un fracaso rotundo: el pavimento se deterioró rápidamente, la producción fue muy inferior a la prevista y el ruido que generaba al paso de vehículos resultó inaceptable.

Es una comparación que la SNCF no ha hecho pública, pero que resulta inevitable. Solveig evita ese error de base, pues los paneles no soportan carga de vehículos ni están sometidos a las tensiones mecánicas del asfalto.

Imágenes | SNCF / AREP - Yann Audic

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