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Ponemos frente a frente al Opel Astra Hybrid y al Hyundai i30 para descubrir cuál convence más en el día a día.
Los compactos ya no están de moda, eso está claro, los SUV se lo han comido casi todo, pero si buscas un coche cómodo, que gaste poco y te valga para casi cualquier cosa, siguen siendo de lo más sensato. Y en 20Minutos hemos puesto cara a cara dos formas distintas de hacer lo mismo: el Opel Astra Hybrid de 145 CV y el Hyundai i30 1.5 TGDI de 140 CV con sistema de 48 voltios. Los dos llevan etiqueta Eco, vienen bastante bien equipados y miden prácticamente igual.
Las diferencias se notan cuando los usas de verdad
El Astra se ve más de ahora, el último retoque apenas cambia la forma general, pero le pone una firma de luces nueva y un frontal más limpio, más actual. El i30 también se ha actualizado (ópticas y paragolpes), aunque sigue con ese aire más discreto, casi discreto de más. No busca llamar la atención, y sin embargo sigue siendo un coche bien hecho y proporcionado.
En tamaño la cosa está muy pareja: 4,37 metros el Opel y 4,34 el Hyundai . Dentro el i30 se defiende mejor en las plazas de atrás (un poco más de sitio para las piernas), mientras que el Astra responde con un maletero más grande, 422 litros contra 395. Esa diferencia se nota si viajas o cargas con frecuencia.
El interior sí es muy distinto
Pero es por dentro donde ya se ven esas dos maneras de pensar que mencionábamos al principio. Opel ha ido a lo tecnológico: dos pantallas de 10 pulgadas bajo una misma superficie, ambiente más moderno y, por fin, se han cargado el dichoso negro piano de las zonas que más se tocan (menos arañazos y huellas con el tiempo). Mantienen botones físicos para lo importante, y se agradece, pero en general su aire es más moderno.
Por otro lado, el Hyundai se queda en lo clásico. La pantalla de 10,25 pulgadas funciona bien y el sistema es fácil de usar, pero el conjunto se siente más antiguo. El Apple CarPlay, por ejemplo, solo va por cable… y ni siquiera acepta USB-C. Aun así, la ergonomía está muy bien resuelta y te haces con él enseguida.
En calidad percibida los dos están correctos para el segmento. El Astra da una sensación un poco más cuidada en materiales y diseño; el i30 mezcla superficies agradables con otras más duras y sencillas. Se siente sólido, eso sí.
Equipamiento de sobra hay en los dos. Faros matriciales, cuadro digital, head-up, asientos AGR o crucero adaptativo en el Opel; navegador, cámara, asistentes y reconocimiento de señales en el Hyundai. Ninguno se queda corto, aunque el Astra se acerca un poco más a lo que ofrecen coches de un escalón superior.
Bajo el capó la cosa está también bastante pareja, mientras que el Astra monta un 1.2 turbo de tres cilindros con sistema de 48 voltios y 145 CV, unido a un cambio automático de doble embrague de seis marchas que va muy suave en ciudad. El Hyundai lleva un 1.5 turbo de cuatro cilindros, también con 48V y 140 CV, y caja automática. Las prestaciones parecidas, el Opel baja de 0 a 100 en 9 segundos y el i30 en 9,6. Nada que marque la diferencia en el día a día.
Pero donde sí se nota es en el consumo. El Astra homologa 4,9 l/100 km; el Hyundai, 5,9. Un litro de diferencia que, si haces muchos kilómetros, acaba pesando. En nuestra prueba el Opel cumplió lo prometido y el i30 se movió alrededor de 6,2.
En marcha los dos logran un buen equilibrio entre confort y estabilidad. El Astra filtra bien, aunque algo más blando que el Hyundai, la dirección es precisa y en ciudad resulta especialmente agradable gracias a la microhibridación y al cambio. El i30 se siente más plantado, con una respuesta del motor muy lineal y una suspensión que controla bien la carrocería. Cómodo en carretera y con modos que permiten afinar un poco el carácter. Es un coche que transmite más sensaciones.
El Astra parte de 24.150 euros y el i30 de 23.350, así que la diferencia tampoco es grande, al final la igualdad es mayor de lo que parece y los dos ofrecen tecnología, calidad correcta y un comportamiento solvente. El i30 sigue siendo una compra lógica si te gusta el motor de cuatro cilindros, la conducción más tradicional y un poco más de espacio atrás. El Astra, en cambio, se siente más moderno en casi todo: interior actual, más confort diario, consumo claramente inferior y un maletero algo mayor. Por equilibrio, eficiencia y agrado de uso, nos quedamos con el Opel Astra Hybrid 145 CV. Las diferencias no son abismales, pero el conjunto resulta más redondo y el precio es tan solo 800 euros mayor.